miércoles, 2 de marzo de 2011

LIBIA Y GHADAFI


02-03-11

Comentario Político Internacional. Especial.

No. 36

LIBIA Y GHADAFI

Es una obligación revolucionaria manifestarse claramente en torno a uno de los problemas más importantes y actuales del panorama político internacional, cuando se hace presente una enorme avalancha popular de liberación de los pueblos del mundo árabe contra los regimenes monárquicos, reaccionarios y dictatoriales del Medio Oriente.

Con todos los antecedentes que se tienen, incluso volviendo los ojos a los tiempos en que Mohamed El Ghadafi fungía como revolucionario anti-imperialista y los progresos que alcanzo el régimen de Ghadafi en su primer periodo cuando fuera atacado ferozmente por los bombardeos yanquis contra su vivienda donde fue asesinada su propia hija; ahora en pleno siglo XXI y en su segunda década (1), no podemos menos que censurar acremente la política reaccionaria desarrollada por Ghadafi desde su “metamorfosis” involutiva.

La Libia de Ghadafi, sin embargo, no es enteramente similar a los casos de Egipto, Túnez, Bahrein, Yemen, etc.; se trata de un problema mucho más complejo y problemático por la actividad manifiesta y francamente intervencionista del imperialismo yanqui que se manifiesta cada día más claramente: apoderarse del petróleo libio. En los otros casos señalados, el Imperio apoyaba francamente a los dictadores mientras era posible para echarlos a la basura como elementos desechables cuando la situación se hacía insostenible, pensemos en Mubarak y Ali, el tunecino. En el caso libio, el Imperio desarrolla todas sus “habilidades” conocidas para derrocar a Ghadafi. Casos muy similares fueron los de Noriega en Panamá, los de Sadam Hussein en Irak, etc., etc.

Las grandes diferencias entre estos casos son ostensibles. Los patriotas egipcios, yemenitas y otros desarrollaron movimientos espontáneos y profundamente populares y dirigidos contra los sostenes imperialistas de esos regimenes, es decir, en franca posición anti-imperialista. En el caso libio, incluso teniendo en cuenta la actividad reaccionaria de Ghadafi, no podemos, NI MUCHO MENOS, poner en su segundo plano la actividad intervencionista agresiva e imperialista de los Estados Unidos que, aprovechando la coyuntura difícil de interpretación política, pretenden sustituir a Ghadafi con una monarquía o un régimen fascista a su entera satisfacción.

Nosotros nos preguntamos: ¿es posible sustituir a Ghadafi con un gobierno anti-imperialista, popular y verdaderamente democrático? Es ésta la pregunta que por el momento no tiene respuesta.

En ninguno de los casos anteriores a Libia, los voceros del imperio y sus representantes políticos y diplomáticos amenazaron con invasiones e intervenciones. Es éste un detalle que no puede pasarse por alto.

Nuestro Partido, no cometerá el error garrafal de respaldar a ojos cerrados a Ghadafi, pero censurará, con mucha mas fuerza y convicción, la amenaza latente de una intervención directa del Imperialismo y sus lacayos: la Unión Europea, las Naciones Unidas y su Consejo de “Seguridad”, como peones miserables del Imperialismo Yanqui, el peor enemigo de la humanidad, al que jamás, nuestro partido, le proporcionara el mas mínimo respaldo en sus actividades genocidas.

Censurar a un vil lacayo traidor, siendo correcto, no puede llevarnos a dar un apoyo a un crimen inmensamente mayor: el respaldo inconsciente e indirecto al IMPERIALISMO YANQUI.

Apoyamos la lucha del pueblo libio por su lucha contra la intervención imperialista ya que los dos bandos han hecho conocer su intención de rechazar cualquier intervención extranjera. El pueblo libio y solamente los pueblos libios tienen derecho a definir sus soluciones políticas y si desean desembarazarse de Ghadafi que sean ellos los que lo hagan y si, por el contrario, prefieren defenderlo, que igualmente sean ellos los que definan esa situación.

La invasión yanqui que ya se pregona a los cuatro vientos por la “Hilary”, como si fuera un “derecho” de los matones mundiales para intervenir en cualquier país y cuando les venga en gana, debe ser rechazada por todos los que actualmente opinan en cuanto a la crisis Libia.

La lucha principal de los pueblos de Libia debe centrarse en impedir a toda costa que el país sea convertido en un nuevo “protectorado” yanqui como Irak, como Afganistán, como Pakistán, etc., etc.

¡¡Apoyamos resuelta y ardorosamente la lucha de todos los pueblos árabes por su liberación para derrocar a los sátrapas sirvientes del Imperio!!

1. Hemos conocido un interesante artículo firmado por Luisa Bustamante del Clarín de Chile en el cual se refiere a las políticas desarrolladas por Ghadafi en su primera época basándose en los datos proporcionados por “El Estado del Mundo 2011”, ediciones Akal. www.ikuska.com/africa/paìses/libia.htm

PCmlm - Bolivia


sábado, 26 de febrero de 2011

RESPUESTA AL EPISTEMÓLOGO

25-02-11

RESPUESTA AL EPISTEMÓLOGO

En el matutino “Cambio” ha sido publicado un artículo dedicado a la “izquierda tradicional”. Sin considerarnos ni estar aludidos por lo de “tradicionales”, respondemos al “epistemólogo” Raúl Prada Alcoreza.

En realidad no se trata de la izquierda, ya sea tradicional, nacional, social-demócrata o radical, se trata de algo mucho más importante, la vigencia del marxismo y del materialismo histórico para la interpretación de los procesos de liberación de los pueblos del mundo frente al imperialismo transnacional yanqui y sus lacayos. Es ésta, precisamente la idea central de la exposición de nuestro autor.

El epistemólogo en sus largas letanías no hace sino mal utilizar las categorías y conceptos fundamentales de la concepción materialista de la historia como son: el Modo de Producción, la Formación Social, las Clases Sociales, la Lucha de Clases, etc, etc. Empero, a renglón seguido, sentencia al materialismo histórico y al marxismo, cuando expresa sentenciosamente:

«Que serán los movimientos indígenas emancipatorios y los intelectuales indígenas los que con las tesis del colonialismo interpretarán la realidad nacional ya no desde la perspectiva marxista» (1)

En consecuencia, si el materialismo histórico ya no es pertinente para interpretar la realidad nacional, nos preguntamos: ¿para qué utilizar sus categorías fundamentales?

Ahora bien, La Formación Social, según la definición de Marx es la representación teórica, la categoría conceptual que se refiere a la totalidad social. Científicamente hablando la Formación Social es el concepto teórico que nos permite pensar la totalidad social como combinación de modos de producción donde uno de ellos es determinante y los demás subordinados. Marx explica en otros términos la misma idea:

«Lo concreto es concreto porque es la síntesis de múltiples determinaciones, por lo tanto, unidad de lo diverso. Aparece en el pensamiento como proceso de síntesis, como resultado, no como punto de partida, aunque sea el verdadero punto de partida y, en consecuencia el punto de partida también de la intuición y la representación” (2)

Es decir que Marx establece una diferencia clara entre el concepto como objeto del conocimiento y el objeto real concreto y objetivo. En consecuencia la Formación Social como objeto real y concreto, es decir objetivo, combina muchas determinaciones específicas, empero existe siempre una determinación mayor que caracteriza a la Formación Social y le proporciona su identidad propia. He aquí la cita de Marx al respecto:

«En todas las formas de sociedad existe una determinada producción que asigna a todas las otras su correspondiente rango e influencia y cuyas relaciones por lo tanto asignan a todas las otras el rango y la influencia. Es una iluminación general en la que se bañan todos los colores y (que) modifica las particularidades de estos. Es como un éter particular que determina el peso específico de todas las formas de existencia que allí toman relieve» (3)

Entonces, no hay por dónde perderse, todas las determinaciones específicas, como son los escritos de Fausto Reynaga, los estudios etnohistóricos, el pensamiento amáutico, los escritos de Pablo Mamani, el trazado interpelador de Silvia Rivera, las investigaciones de Roberto Quispe, las investigaciones de Esteban Ticona, etc, etc, etc, a las que se refiere extensamente el “epistemólogo”, constituyen precisamente las determinaciones variadas y múltiples de la formación social real y concreta boliviana, cuya representación teórica es el concepto de Formación Social.

En el caso boliviano, existen varios «Modos de Producción» que conforman la Formación Social boliviana del presente, entre ellos tenemos: la comunidad indígena campesina, el mercantilismo simple y sus familias parcelaria, artesanal y el comercio pequeño, la servidumbre residual y la semi-esclavitud. Empero esos “modos” algunos de ellos en franca extinción, no están mezclados sin concierto, esa decir “abigarrados”, sino que están rigurosamente jerarquizados, es decir que el Modo de Producción Capitalista (MPC), como el más fuerte y dominante impregna, como un éter, como una iluminación, todas las demás formas de producción y sus superestructuras, superándose de este modo, el presunto “abigarramiento”.

En síntesis, el epistemólogo evidentemente no conoce el materialismo histórico que no es historicista, sino histórico y mucho menos sus principales categorías teóricas, una diferencia que no advierte nuestro autor. Empero, paradójicamente utiliza mal los conceptos precisamente del materialismo histórico para finalizar ensalzando al indigenismo que en realidad no es más que un elemento importante de la especificidad de la Formación Social boliviana, junto a otras no mencionadas por el epistemólogo de marras.

En cuanto al colonialismo, el Materialismo Histórico lo considera como manifestación ideológica del capitalismo y una manifestación específica de la dominación de clase en nuestras sociedades de capitalismo atrasado y subordinado al sistema mundo del capitalismo central.

Cuando se afirma:

«La lucha no era contra el imperialismo, y por lo tanto, contra el capitalismo, sino también contra el colonialismo, la herencia colonial, la colonialidad y el colonialismo interno», (4)…..

….parecería que el fenómeno imperialista que para todos los pueblos del mundo constituye el enemigo principal, tiene una menor importancia frente a la colonialidad, lo cual resulta siendo una real aberración porque el MPC impregna negativa y agresivamente todo el acontecer mundial. Sabemos muy bien que la colonialidad externa e interna es uno de los aspectos de la dominación mundial imperialista y no un elemento ajeno a dicha dominación como sugiere el autor. El colonialismo clásico es una etapa inicial de la agresión capitalista a los mundos de la periferia y como manifestación de esa dominación se perpetuó en nuestros países en el terreno siempre ideológico. Recordamos cuánto admiraba el epistemólogo las ideas peregrinas de Tony Negri sobre el imperialismo virtual y las ideas de las muchedumbres como solución a los problemas sociales.

Sin embargo, hay algunas observaciones evidentes y verdades innegables que debemos conceder. En primer lugar aquel cargo que se hace a la izquierda de hallarse dispersa y fragmentada. Los golpes históricos que ha sufrido el proceso revolucionario en todo el mundo con la derrota histórica de la ola revolucionaria del siglo XX, no podía menos que afectar profundamente a las verdaderas izquierdas. Fue esa una derrota histórica muy grave que se profundizó con miserables traiciones de falsos dirigentes marxistas “nacionales” que no merecen ni siquiera una cita. Ahora se trata pues de la recuperación de la auténtica izquierda revolucionaria en base a las experiencias adquiridas.

Otra observación es aquella que se refiere a ciertas “izquierdas” que pretenden actuar en el presente como “si nada hubiera ocurrido” y sin asumir las gran responsabilidad que les corresponde por las grandes derrotas históricas. Nos referimos, efectivamente, a la posición adoptada por el revisionismo contemporáneo que elude toda referencia a esa responsabilidad que carga en su haber. No se puede negar que ese revisionismo de cuño kruschovista, no tiene ninguna autoridad moral para hablar siquiera del Marxismo y del Materialismo Histórico. En una forma autoritaria ese revisionismo destruyó la construcción socialista de media Europa y, con su traición, posibilitó la restauración del capitalismo salvaje en toda Europa oriental. Ciertamente es muy censurable que ni siquiera se intente una autocrítica por parte de esa “izquierda” que efectivamente hace mucho tiempo que perdió el rumbo.

También es importante referirnos a un cargo que lo aceptamos de buen grado. Es aquello de “revestirnos” de la gloria de las grandes revoluciones del siglo XX. Es cierto y nos sentimos orgullosos de ensalzar, como corresponde, esas grandes hazañas sobre todo de los pueblos soviéticos y el gran pueblo chino que bajo la conducción de Stalin y Mao, respectivamente, estuvieron a punto de derrotar al imperialismo e implantar el socialismo en todo el mundo. Empero no tratamos de copiar mecánicamente esas experiencias sino sacar las expresiones válidas y universales de las mismas.

Y otra vez el desconocimiento total del concepto de Formación Social cuando nos “informa” que las formaciones sociales europeas son diferentes a las nuestras. ¡Verdad de Perogrullo! Todas las Formaciones Sociales son específicas, querido Chato. Ya nos vamos cansando de reiterar una cosa tan obvia.

Es posible que muchos autores autocalificados de “izquierdistas” soslayen los aspectos de la colonialidad negando el gran componente indígena sometido en la formación boliviana, pero ese es un cargo que corresponde a cada uno de esos autores y no tienen nada que ver con los autores propiamente marxistas y mucho menos con la concepción materialista de la historia que sí tratan como corresponde, esas particularidades. Cuando un autor critica la falta de tratamiento de determinadas realidades, hay que considerar que también aparece una ignorancia manifiesta de las contribuciones teóricas que no conoce. Por que de lo contrario podríamos suponer que nuestro autor ha conocido y conoce todas las contribuciones existentes. Efectivamente, a nuestro querido Chato, te falta información sobre muchas contribuciones teóricas que evidentemente desconoce.

Finalmente, siempre según Marx que es lo importante, no se trata de interpretar el mundo, solamente:

«LOS FILOSOFOS NO HAN HECHO MAS QUE INTERPRETAR DE DIVERSOS MODOS EL MUNDO, PERO DE LO QUE SE TRATA ES DE TRANSFORMARLO» (5)

No son, pues las particularidades infinitas de las diversas formaciones sociales que tiene el mundo contemporáneo, las que determinarán el destino de toda la humanidad. Únicamente el Marxismo y el Materialismo Histórico tienen la perspectiva universal que puede interpretar correctamente el fenómeno imperialista, el fenómeno colonialista y todos los fenómenos derivados, para hacer posible la liberación definitiva de los pueblos del mundo.

Notas.

1. Texto de Raúl Prada: “Diferencias con la Izquierda tradicional” en Periódico Cambio de 15-02-11.

2. Marx, Karl. El método de la Economía.

3. Marx. Idem.

4. Texto de Prada.

5. Marx. Onceava Tesis sobre Feuerbach.

Jorge Echazu Alvarado

PCmlm-Bolivia