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viernes, 15 de julio de 2011

Carta abierta a la Capital del Estado Plurinacional de Bolivia



De "Las Otras Voces Sucre", reenvíen por favor aunque les llegue tarde la convocatoria.

Carta abierta a la Capital del Estado Plurinacional de Bolivia


Han pasado ocho años de la masacre de octubre del 2003, en la que murieron más de 67 bolivianas y bolivianos y más de 400 resultaron heridas/os, allí estaban niños y niñas, mujeres, padres, hermanos, quienes como much@s en nuestra amada Bolivia, nunca estuvieron
dispuestas/os a que las trasnacionales y algunos aprovechadores saqueen nuestros recursos naturales.

Han pasado más de ocho años desde que iniciamos el juicio de responsabilidades en contra de quienes fueron los autores directos e
indirectos de aquella histórica masacre de octubre. Durante esta larga espera, hemos visto fallecer a 12 de l@s herid@s, y la desesperanza en los ojos de las y los huérfanos, porque los responsables no han terminado de ser juzgados y menos recibido una sentencia del tamaño de sus crímenes.


Estamos muy cerca de que finalice el juicio de responsabilidades, se ha iniciado la exposición de alegatos y aunque las pruebas
presentadas contra los acusados son absolutamente contundentes e irrebatibles por parte de sus abogados. Los acusados, haciendo uso de sus influencias, la chicana jurídica y su capacidad económica para comprar conciencias, intentan paralizar el juicio para salvarse de la
cárcel en la que tienen que purgar su culpa.

Por todo lo expuesto, Los Familiares de las Victimas de Octubre y el Comité Impulsor del Juicio de Responsabilidades, segur@s de que ahora solo la movilización social puede conseguir que la justicia haga su trabajo, y que los crímenes como otros semejantes no queden impunes en Bolivia.

Pedimos a todas y todos los habitantes de Sucre, quienes creen en la Justicia y la verdad, para sumarse mañana 11 de julio de 2011 a las 9 de la mañana a la realización de una vigilia en las puertas de la corte suprema, para impedir que el proceso se paralice y se dicte de una vez una sentencia contra los culpables.



Rogelio Mayta Mayta
Comité del Juicio de Responsabilidades Contra Gonzalo Sánchez de
Lozada y Sus Colaboradores.

Juan Patricio Quispe
Asociación de Familiares Caídos por la Defensa del Gas



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FUA
Estudiar y luchar preparando la guerra popular
Este documento también lo puede encontrar en www.fuagrm.blogspot.com

lunes, 18 de octubre de 2010

17 de octubre de 2003 LA GRAN INSURRECCION DESARMADA DE EL ALTO

17-10-10

Para nadie ya era un secreto que el Gobierno genocida de Sánchez Lozada estaba viviendo sus últimos momentos cuando nacía el mes de octubre 2003. Era prácticamente un Gobierno moribundo que antes de caer pensaba ocasionar todo el daño posible al movimiento popular y principalmente al movimiento campesino, comunitario y al pueblo alteño que había sentido directamente las consecuencias de una política económica francamente criminal y genocida.

Las últimas semanas se caracterizaron por enfrentamientos diarios cada día más violentos y radicales en la medida que las acciones antigubiernistas se radicalizaban al tiempo que el régimen no se daba por enterado de la gravedad de la situación. En efecto, solamente una clase política miope o ciega puede ignorar y pasar por alto la enorme insatisfacción, el rencor y el encono que demostraban los sectores oprimidos de la población boliviana, sobre todo en la zona occidental y particularmente en la ciudad de El Alto.

Por otra parte, y esto puede ser fundamental, poco a poco se ha ido interiorizando en el pueblo el criterio de que la causa profunda de la crisis galopante es responsabilidad de un gobierno satisfecho y de una clase dominante insensible. De este modo se fueron acumulando las fuerzas opositoras y las fuerzas sociales en el sentido de fortalecer algunas instituciones, incluso tradicionales, pero que pueden, en las actuales condiciones, servir para la unidad de todo el movimiento. Es así que la Central Obrera Boliviana que por muchos años había sido totalmente mediatizada y relegada al olvido por la corrupción y la vendimia de sus dirigentes al Gobierno de turno, consiguió retomar el camino correcto de la defensa de los intereses supremos del proletariado y las clases oprimidas.

El movimiento campesino, comunitario, cocalero y nacionalitario, después de los errores del año 2000 cuando perdió una inmejorable situación, se repone y vuelve a jugar papel protagónico en la coyuntura presente. A la cabeza del campesinado comunitario de la Provincia Omasuyus y su capital Achacachi, los comunarios se desplazan a la ciudad de El Alto y en las instalaciones de Radio San Gabriel, inician una huelga de hambre subversiva que exige cambios drásticos en la política del Gobierno, así como la no venta de gas a Chile y otras reivindicaciones nacionales. El movimiento tiene sus causas inmediatas en la infame y despiadada masacre de Warisata, donde la población inerme es masacrada por el Ejército provocando víctimas fatales y heridos en grandes cantidades.

Se cuenta el asesinato de una menor de 8 años alcanzada por el fuego indiscriminado de la soldadesca asesina. Por ello el movimiento comunario comienza a crecer y el bloqueo nacional de caminos, inicialmente restringido a la zona norte del Altiplano se va extendiendo a otras regiones como Yungas.

La reunión-huelga de Radio San Gabriel juega un papel importante porque allí están reunidos todos los dirigentes campesinos del departamento paceño y de extracción aymara. Se levanta en realidad, una dirección colectiva aymara, lejos ya del caudillismo de determinados líderes. Ocurre pues un vuelco sensacional en la conducción del conflicto. El movimiento aymara ha ideado, en base a sus experiencias propias, resoluciones comunitarios locales, una metodología propia nueva que consiste en tomar decisiones por amplio consenso, pero también sobre la marcha, pues se encuentran reunidos y no tiene necesidad de comunicaciones a la distancia que diluyen cualquier acuerdo.

Se trata pues de un Consejo Revolucionario Aymara que sesiona permanentemente y toma resoluciones inmediatas. Hasta ahora el Consejo se ha negado a «dialogar» con el Gobierno porque sabe que una dispersión del conflicto y una disolución de la reunión puede conducir a la derrota y teniendo en cuenta que los «acuerdos» con el Gobierno pueden ser papeles mojados en el futuro e incumplirse inmediatamente.

Los movimientos más importantes de esa lucha histórica fueron indudablemente aquellas “fuerzas vivas” alteñas constituidas por la Central Obrera Regional (COR), la Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE), y la Federación de Gremiales que, lamentablemente tenían como sus “dirigentes” a tres elementos descalificados, traidores oportunistas y vendidos de cuerpo y alma al neoliberalismo que, a espaldas de la población sublevada, mantenían contactos con el Gobierno para hacer abortar la resistencia. Esas dirigencias de las tres organizaciones vivas de El Alto que después pretenderían lauros que no les correspondían de ningún modo, fueron notablemente Mauricio Cori de la FEJUVE, Juan Meléndrez de la COR, Braulio Rocha de los gremiales, Franklin Lavayen de los padres de familia.

Junto a ellas figuraba la Universidad Pública de El Alto (UPEA) que pugnaba ardorosamente por su Autonomía Universitaria, negada arbitrariamente por los gobierno neoliberales de Bánzer, Tuto Quiroga y Goni Sánchez. La UPEA y sus valerosos jóvenes constituyeron la vanguardia de las luchas callejeras contra la arremetida criminal del Gobierno.

Entra pues en escena la masa anónima de la ciudad alteña, también de origen preponderantemente aymara. La prolongación del conflicto y la dictación de un Paro Cívico general de la ciudad heroica constituyen las mechas que encienden la pradera que se encuentra completamente seca. Ya no solamente se trata de paralizar la ciudad, se trata de conseguir la caída del gobierno, la renuncia de Sánchez que responde como es su costumbre, con la masacre. El 12 de octubre, los combates callejeros se han convertido en una verdadera guerra popular. Las wiphalas (banderas del amanecer) con un crespón negro en homenaje a los caídos del 12 y 13 por la mañana, inundan la ciudad. Las víctimas ya no pueden ser ocultadas ni las causas escamoteadas: en una palabra, el Ejército está utilizando armas de guerra y los heridos y muertos suman decenas. Una nueva masacre esta vez resistida heroicamente por los pobladores alteños se realizaba ante los ojos de la opinión pública que observaba por televisión.

La dirección política del movimiento desapareció y todo se movía espontáneamente, no parecía que pudiera existir un cambio en ese sentido. Los pedidos de diálogo no tienen respaldo porque nadie puede garantizar un acatamiento del alto al fuego por parte de la población sublevada.

El bloqueo de las cisternas de gasolina que pretendían atender las necesidades de la ciudad de La Paz, ha ocasionado la furia de las autoridades que ordenaron que el Ejército abra camino desde el Alto aún a costa de disparar directamente contra los bloqueadores.

Para el 13 de octubre, se esperaba o la reanudación de los combates o una tregua que permita un cierto tipo de diálogo.

De todas maneras, así Sánchez imponga a sangre y fuego sus condiciones para permanecer en el poder, sus planes gasíferos están destruidos, así como todas sus medidas inmediatas que no podrán ser implementadas de ninguna manera. El movimiento aún con grandes pérdidas humanas, ya ha conseguido triunfos morales muy grandes: el gobierno no comprendió que no era un chiste aquello de que, para imponer medidas impopulares, tendrá que pasar sobre ríos de sangre......»

El valeroso levantamiento de octubre tuvo su culminación el día 17 cuando una gigantesca manifestación militante y aguerrida de más de 300 000 pobladores alteños, campesinos aymaras, universitarios de la UPEA, obreros, estudiantes, clase media y profesionales, se descuelga desde las alturas la ciudad y las laderas paceñas que se pliegan decididamente a la marcha incontenible, hasta la “hoyada”, armados únicamente con palos y piedras en una de las visiones más estremecedoras de decisión de lograr la derrota del gobierno genocida. La inmensa movilización se desarrolla ya no solamente como una marcha, sino como una ofensiva militar. Aterrado el genocida, no obstante afirmar que no renunciaría, tiene que tomar apresuradamente un helicóptero que lo recoge del Colegio Militar de Irpavi, para llegar a la base militar del El Alto, abandonando el país vergonzosamente en medio de la furia y la indignación de una enorme multitud congregada en el centro de la ciudad.

No podemos ni siquiera pensar qué hubiera pasado si Sánchez Lozada hubiera pretendido defenderse obligando al ejército a disparar contra esa enorme masa humana decidida al combate desigual

La singular batalla sin embargo dejó casi un centenar de muertos y más de 500 heridos como consecuencia de las agresiones militares a los ciudadanos desarmados que exigían la renuncia de Sánchez, en primer lugar y además una Ley de Hidrocarburos que recupere la soberanía del Estado, la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente y un Juicio de responsabilidades contra el delincuente mayor por que el genocida ordenó al Ejecito y la Policía a usar armas de guerra, fusiles automáticos, ametralladoras, tanques de guerra, helicópteros fletados a los Estados Unidos.

Pero la batalla de octubre-2003 fue ganada por el pueblo. El heroísmo de una ciudad y de una nación como la aymara, quedará gravado en la memoria de los pueblos de Bolivia indeleblemente.

Jorge Echazu Alvarado.

Primer Rector Autonomista de la UPEA.

08-2002/10-2003.

domingo, 5 de septiembre de 2010

SIGUE LA PROVOCACION REGIONALISTA

10-08-10

Pronunciamiento Político 131

Los acontecimientos últimos de Potosí nos están mostrando cuán profundo puede ser el peligro del regionalismo reaccionario contra los procesos de cambio o revolucionarios en cualquier parte del mundo. En el presente caso en Bolivia.

La primera observación teórica que se puede hacer desde el punto de vista marxista-leninista es que una “región” generalmente es una verdadera abstracción muchas veces arbitraria. Pensemos por ejemplo en la región paceña. El departamento de La Paz, no es, de ninguna manera una región. Es en verdad, un conjunto de regiones reunidas en un departamento. Tenemos, en este sentido la región paceña altiplánica, la región paceña yungueña y la región paceña amazónica. ¡¡Como se ve una región no es lo mismo que un departamento!!

En nuestro país ha ganado, en contra de nuestras posiciones, la ideología regionalista que confunde una región con un departamento.

Ahora bien, cuando una reivindicación departamental, así sea verdadera, se infecta con el regionalismo, surge la figura de la reacción en sus formas más diversas y malignas.

Lo primero que ataca ideológicamente el regionalismo reaccionario es la división de la sociedad de esencia capitalista en clases sociales, es decir que consigue el oscurecimiento de la lucha de clases. Entonces, los proletarios, los campesinos y las clases medias bajas, en lugar de dirigir su lucha social y política contra el enemigo principal: el imperialismo y sus secuaces nacionales, es decir las oligarquías en el caso nuestro, caen como chorlitos en la demagogia regionalista que contrapone “región” contra “región”, en este caso, potosinos contra orureños. La solidaridad de clase queda marginada y olvidada, entonces la lucha incluso física puede enfrentar, por ejemplo a mineros potosinos contra mineros orureños.

¡¡Muchas gracias, en nombre y de parte de la derecha cavernaria boliviana!!

Las masas populares, en algunos casos, como el del actual Potosí, se comportan ya no como explotados, como oprimidos y como pobres, sino como…. POTOSINOS.

De la noche a la mañana, cuando cunde, profundamente, el regionalismo, desaparecen las diferencias económicas y sociales; así los mineros, una fuerza social esencialmente revolucionaria, se torna reaccionaria como el regionalista tradicional.

El enorme servicio que los oprimidos de Bolivia y de Potosí, de Sucre, de Santa Cruz, etc., están prestando a la derecha oligárquica con sus afanes regionalistas, es un obsequio gratuito al retorno de esas oligarquías al poder.

Los marxistas-leninistas y maoístas, tenemos muy claro el panorama político y así pudiéramos lesionar un “sentimiento” regionalista o departamentalista, dirigiremos nuestro combate ideológico hacia la liberación de las clases oprimidas de Bolivia del reaccionario regionalismo y sus funestas consecuencias.

PCmlm.

miércoles, 4 de agosto de 2010

NILDA COPA ¡NO CALIFICA!

02-08-10

Pronunciamiento Político No. 129

Según una ridícula Comisión Técnica calificadora del resarcimiento a los ex-presos políticos, perseguidos y exiliados de las dictaduras militares fascistas, 6000 (seis mil) peticionarios NO CALIFICAN, de modo que solamente unos 200 personajes, todavía no identificados, CALIFICARIAN según dicha Comisión.

Está claro que, efectivamente quiénes NO CALIFICAN en realidad de ningún modo como evaluadores, menos como Ministros, son precisamente Nilda Copa y sus asesores.

¡¡No califican en ningún sentido, si siquiera como personas, menos como representantes de una legalidad ni legitimidad que ignoran en absoluto!!

Sin la menor vergüenza estos “evaluadores” se han dado el lujo de descalificar a luchadores históricos del anti-fascismo y la lucha antidictatorial, sin el menor rubor, estos señores: Alejandra Ñopo, Edwin Morales y Johnny Barral, han determinado vergonzosamente que el Bolivia, las llamadas dictaduras militares fascistas habrían sido gobiernos normales en los que se persiguió a un exiguo número de ciudadanos cuyos nombres ni siquiera se conocen.

Las brutales e inhumanas dictaduras de la “Seguridad Nacional” y de la siniestra “Operación Cóndor”, son fenómenos “inventados” por los “seis mil” para engañar al pueblo y al gobierno de un Partido que piensa que la HISTORIA comienza en el año 2000.

¡¡No es así, señores del Gobierno!! ¡¡No es así señora Ministra Copa!!

Porque, si efectivamente, los evaluadores tienen razón y los “Seis Mil” hemos fraguado documentos y pruebas, tienen pues la obligación de remitir obrados a conocimiento del Ministerio Público para seguir las acciones que correspondan de acuerdo al Art. 7º. Inc f) del D.S. No. 28015 de 22 de febrero de 2005.

Desafiamos pues a nuestros calificadores a tomar ese camino.

Finalmente, los “Seis Mil” (6000), resolvemos por unanimidad lo siguiente:

  1. Nilda Copa, NO CALIFICA como Ministra de Estado.
  2. Alejandra Ñopo, NO CALIFICA como abogada.
  3. Edwin Morales, NO CALIFICA, como estudiante de Derecho.
  4. Johnny Barral, NO CALIFICA como evaluador.

PCmlm.

MANIFIESTO DE LOS EX-PRESOS Y PERSEGUIDOS POLITICOS DE LAS DICTADURAS FASCISTAS

30-07-10

Se viene orquestando la realización de uno de los atentados más nefastos e infames contra la memoria histórica del pueblo boliviano y sus masas trabajadoras revolucionarias y anti-fascistas:

¡¡En Bolivia no habría existido un ciclo de dictaduras militares fascistas!!

El gobierno del c. Evo Morales, mediante su Ministerio de “Justicia”, viene cometiendo uno de los errores mayúsculos que puede manchar definitivamente todo el presente proceso de cambio que ha surgido precisamente por el sacrificio y la lucha heroica de miles de revolucionarios bolivianos que por más de medio siglo combatieron contra el MNR, las dictaduras militares y el neoliberalismo.

Burlándose sangrientamente de miles y miles de perseguidos, encarcelados, torturados y exiliados políticos, el Ministerio de “Justicia” a cargo de abogadillos imberbes, tinterillos desmemoriados e ignorantes, ha emitido miles de “resoluciones” infamantes en las que descalifican totalmente nuestras pruebas fehacientes de prisión, persecución, tortura y exilio, delitos que se cometieron por parte del Estado oligárquico en las dictaduras más oprobiosas de toda la historia de Bolivia.

El proceso de la llamada “evaluación y calificación” estuvo caracterizado por una irresponsabilidad imperdonable y sin límites. Se procedió con la exigencia de presentar pruebas que eran imposible conseguirlas, se negó en forma arbitraria todo indicio conducente a probar las causales de resarcimiento. En fin se cometieron incontables errores de apreciación que dieron como resultado la DESCALIFICACIÓN DE SEIS MIL PRESOS, PERSEGUIDOS, TORTURADOS Y EXILIADOS en las más sangrientas de las dictaduras de la llamada «Doctrina de la Seguridad Nacional» y la famosa y muy conocida «Operación Cóndor» que coordinaba a nivel sub-regional del Cono Sur la actividad terrorista de los gobiernos militares de Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay y Bolivia, hechos y fenómenos que, indudablemente no conocen ni por el forro nuestros eventuales evaluadores.

Se ha concluido con la facción de una ridícula lista de unas 200 personas que presumiblemente habrían cumplido todos los requisitos exigidos por la Ley, sus modificaciones y sus reglamentos. Es pues urgente que se conozcan los nombres de esos “privilegiados” que habrían tenido la capacidad de derrocar una dictadura fascista.

Las diversas resoluciones de descalificación de seis mil solicitantes constituyen una “prueba” para que la derecha fascista NIEGUE la existencia de dictaduras fascistas y militares en Bolivia. Según las conclusiones que se pueden extraer, todos los testimonios de prisión por largos años, las persecuciones sañudas proclamadas públicamente por las dictaduras, las torturas inhumanas practicadas con presos ancianos. mujeres y niños, así como los larguísimos exilios, constituyen un “INVENTO” de los solicitantes.

Señores del Gobierno:

¡No vamos a tolerar semejante infamia! ¡No vamos a tolerar que se nos llame impostores!

Los evaluadores deberán obligatoriamente iniciar los procesos penales que corresponden, pues según sus conclusiones nuestras pruebas son “falsas”. (D. S. 28015 de 22 de febrero de 2005. Artículo 7, inciso f)

En nombre de todos los ex-presos, perseguidos, torturados y exiliados políticos por parte de las dictaduras militares fascistas, tenemos a bien dirigirnos a la opinión pública nacional a través de este manifiesto para expresar nuestra profunda preocupación en cuanto se refiere al incumplimiento de la Ley de la República No. 2640 de 11 de marzo de 2004 y su Decreto Reglamentario No. 28015 de 22 de febrero de 2005.

Nuestras organizaciones recuerdan cada 4 de noviembre, cada 17 de julio y cada 21 de agosto como aniversarios de las asonadas fascistas protagonizadas por los dictadores René Barrientos, Hugo Bánzer Suárez y Luís García Meza así como su máximo operador y lugarteniente Luís Arce Gómez, que sumieron al pueblo boliviano en un mar de sangre en cada una de esas fechas memorables de resistencia popular y masacres genocidas.

Barrientos se encarnizó con los mineros en Huanuni, Catavi y Siglo XX, la noche de San Juan; Bánzer, inauguró los campos de concentración famosos por sus aberraciones inhumanas como Chonchocoro, Viacha. Achocalla, Madidi, Coati, etc.; García Meza, asaltando violentamente la sede de la Central Obrera Boliviana donde fueron asesinados cobardemente los patriotas Marcelo Quiroga Santa Cruz, Carlos Flores Bedregal y Gualberto Vega Yapura (uno de los DESCALIFICADOS), asaltando igualmente el Palacio de Gobierno y apresando a la Presidente Lidia Gueiler y su gabinete, cometiendo toda una serie de asesinatos y violaciones múltiples a los derechos humanos.

Todo el llamado ciclo militar que se inaugura con el golpe del 4 de noviembre de 1964, por parte de René Barrientos Ortuño, continúa con Bánzer Suárez y culmina con García Mesa, constituyó un verdadero manto negro de luto que cubrió la vida y la existencia del pueblo boliviano. Fueron 18 años de resistencia heroica del pueblo y sus organizaciones políticas y sindicales las que representadas por los actuales peticionarios, combatieron en condiciones sumamente difíciles la arremetida genocida del fascismo.

Las generaciones jóvenes no conocen la historia porque el neoliberalismo, que se apoderó de una democracia por la que jamás luchó y por el contrario fue cómplice de las dictaduras, sometió a los pueblos a una amnesia provocada por sus medios de comunicación corruptos que no hacen otra cosa que tergiversar la historia y hacer pasar los crímenes de las dictaduras como virtudes democráticas. Así transformaron a un dictador asesino en “demócrata” en el caso de Bánzer Suárez. Nos corresponde pues recordar a los “olvidadizos” que la democracia relativa que se abre trabajosamente por obra de los movimientos sociales revolucionarios tuvo como antecedente inmediato nuestra lucha sacrificada y victoriosa en los años terribles de la represión, el asesinato y la persecución sañuda.

La “democracia” del neoliberalismo que duró 15 largos años, significó desocupación, despidos, relocalizaciones, privatizaciones, capitalizaciones y otros atentados contra la Patria y los derechos de los pueblos y las clases oprimidas. También enfrentamos a esos enemigos de clase y junto con las nuevas generaciones derrotamos a sus expresiones políticas como el MNR en el recordado y glorioso octubre-17 de 2003. Sus protagonistas principales recibieron justamente el reconocimiento oficial y el resarcimiento por los daños sufridos. Del mismo modo, nosotros los reprimidos de las dictaduras fascistas militares exigimos igual trato.

Hay quiénes piensan que la historia de Bolivia comienza en el 2005 cuando resultó victorioso en la urnas el c. Evo Morales y su organización el MAS. No es así, la lucha es milenaria, comenzó con las insurrecciones indígenas del siglo XVIII, las luchas de independencia que le siguieron en el siglo XIX, las luchas republicanas anti-oligárquicas, etc., que constituyen la historia larga, después viene la historia media que comprende precisamente nuestras luchas sagradas del siglo XX y finalmente la historia corta que comienza con el nuevo siglo y que nos tiene otra vez como protagonistas pero sin tener la oportunidad verdadera de contribuir a su profundización y su victoria definitiva.

En nombre de los militantes políticos conocidos, perseguidos desde hacen por lo menos 40 años, encarcelados, desterrados, confinados, torturados, exiliados y finalmente asesinados o desaparecidos por las dictaduras, exigimos la nulidad completa del falso proceso de evaluación, desconocemos la validez de la Comisión Evaluadora y que se disponga la investigación en aquellos casos en los que la duda sea razonable.

Finalmente, nos dirigimos a la opinión nacional, a las nuevas generaciones, a aquellos que no tienen idea de lo que significa enfrentar y vivir los largos años de dictadura militar-fascista, a fin de que tomen conciencia y apoyen aunque sea moralmente nuestros justos pedidos que como hemos explicado ya han sido reconocidos por una Ley del Estado y sus reglamentos, que sin embargo no podemos lograr su cumplimiento verdadero.

La información que se ha hecho pública por parte de la escolina Ministra de “Justicia”, Nilda Copa, expresa que el proceso de evaluación ya ha concluido y que en octubre se “cancelará” la indemnización a los 200 privilegiados.

Es preciso que esas “autoridades” sin ningún mérito, sepan que ese octubre verá a miles de revolucionarios víctimas de la violencia política llenar la Asamblea Plurinacional impidiendo que se consuma el atentado criminal contra la historia revolucionaria de Bolivia.

Estamos comprometidos con el proceso de transformaciones profundas que han conseguido las clases y las naciones oprimidas, nos sentimos legítimamente parte integrante de esos grandes esfuerzos y no por oportunismo que se manifiesta en algunos “masistas” de última hora, sino por convicción profunda en el triunfo de las aspiraciones históricas del pueblo boliviano.

La Paz, Bolivia, Julio 30 de 2010.

sábado, 15 de noviembre de 2008

A CINCO AÑOS DEL OCTUBRE ROJO Pronunciamiento No. 44

17-10-08
A los cinco años de las heroicas jornadas revolucionarias de Octubre-2003, conmemoramos emocionadamente esos hechos que determinaron un cambio radical en la historia de Bolivia. Fueron jornadas rojas, por la sangre derramada y el símbolo de la revolución para los oprimidos y jornadas negras para la reacción, el fascismo y el imperialismo.

Las semanas anteriores al 17-X, se caracterizaron por un enfrentamiento cada día más violento y radical en la medida que las acciones antigubernamentales se radicalizaban al tiempo que el régimen no se daba por enterado de la gravedad de la situación. En efecto, solamente una clase política miope o ciega podía ignorar y pasar por alto la enorme insatisfacción, el rencor y el encono que demostraban los sectores oprimidos de la población boliviana, sobre todo en la zona occidental y particularmente en la ciudad de El Alto, frente al desgobierno gonista.

Por otra parte, y esto puede ser fundamental, poco a poco se fue interiorizando el criterio de que la causa profunda de la crisis galopante era responsabilidad de un gobierno satisfecho y de una clase dominante insensible. De este modo se fueron acumulando las fuerzas opositoras y las fuerzas sociales en el sentido de fortalecer sus estructuras para lograr la unidad de todo el movimiento.

Por otro lado el movimiento campesino, comunitario, cocalero y nacionalitario, después de los errores del año 2000 cuando perdió una inmejorable situación, se repone y vuelve a jugar papel protagónico en la coyuntura presente. A la cabeza del campesinado comunitario de la Provincia Omasuyus y su capital Achacachi, los comunarios se desplazan a la ciudad de El Alto y en las instalaciones de Radio San Gabriel, inician una huelga de hambre subversiva que exige cambios drásticos en la política del Gobierno, así como la no venta de gas a Chile y otras reivindicaciones nacionales. El movimiento tiene sus causas inmediatas en la infame y despiadada masacre de Warisata, donde la población inerme es masacrada por el Ejército provocando víctimas fatales y heridos en grandes cantidades. Se cuenta el asesinato de una menor de 8 años alcanzada por el fuego indiscriminado de la soldadesca asesina. Por ello el movimiento comunario comienza a crecer y el bloqueo nacional de caminos, inicialmente restringido a la zona norte del Altiplano se va extendiendo a otras regiones como Yungas.

La reunión-huelga de Radio San Gabriel juega un papel importante porque allí están reunidos todos los dirigentes campesinos del departamento paceño y de extracción aymara. Se levanta en realidad, una dirección colectiva aymara, lejos ya del caudillismo de determinados líderes. Ocurre pues un vuelco sensacional en la conducción de un conflicto. El movimiento aymara ha ideado, en base a sus experiencias propias, resoluciones comunitarios locales, una metodología nueva que consiste en tomar decisiones por amplio consenso, pero también sobre la marcha, pues se encuentran reunidos y no tiene necesidad de comunicaciones a la distancia que diluyen cualquier acuerdo. Se trata pues de un Consejo Revolucionario Aymara que sesiona permanentemente y toma resoluciones inmediatas. Hasta ahora el Consejo se ha negado a «dialogar» con el Gobierno porque sabe que una dispersión del conflicto y una disolución de la reunión puede conducir a la derrota y teniendo en cuenta que los «acuerdos» con el Gobierno no pueden ser papeles mojados en el futuro y deben cumplirse inmediatamente.

Por otra parte, entra en escena la población alteña, el pueblo alteño también de origen preponderantemente aymara. La prolongación del conflicto y la dictación de un Paro Cívico general de la ciudad, constituyeron la mecha que incendió la pradera que se encontraba completamente seca.

Ya no solamente se trataba de paralizar la ciudad para impedir los negociados de Goni con la oligarquía chilena, se trataba ya de conseguir la caída del gobierno, la renuncia de Sánchez que responde como es su costumbre, con la masacre indiscriminada.

El 12 de octubre, los combates callejeros se han convertido ya en una verdadera guerra popular. Las wiphalas (banderas del amanecer) con un crespón negro en homenaje a los caídos de ayer y de la misma mañana, inundan la ciudad. Las víctimas ya no pueden ser ocultadas ni las causas escamoteadas: en una palabra, el Ejército está utilizando armas de guerra y los heridos y muertos suman decenas. Una nueva masacre esta vez resistida heroicamente por los pobladores alteños se está realizando ante nuestros ojos.

Una fuerza muy importante y diríamos dirigente constituyó el movimiento universitario alteño de la UPEA, pues sus jóvenes movilizados en todas las Juntas de vecinos se sitúan a la cabeza e los desiguales combates utilizando todo tipo de “armamentos” como piedras, palos, hondas, dinamita y petardos. Son ellos los que encabezan la destrucción de las pasarelas que dificultan la movilidad de los mecanizados, los que logran trasladar vagones obsoletos del ferrocarril que son colocados como obstáculos para la marcha de los tanques asesinos. La Universidad Alteña, que luchaba originalmente por su Autonomía plena (constituyó y constituye una excepción en el cuanto al movimiento universitario nacional ganado actualmente por las fuerzas de la derecha reaccionaria), poco a poco fue incorporando todas las reivindicaciones sociales y revolucionarias como la no venta de gas a Chile y finalmente la renuncia inmediata de Goni.

Todo el movimiento se mueve espontáneamente, no parece que pueda existir un cambio en ese sentido. Los pedidos de diálogo no tienen respaldo porque nadie puede garantizar un acatamiento del alto al fuego por parte de la población sublevada.

El bloqueo de las cisternas de gasolina que pretendían atender las necesidades de la ciudad de La Paz, ha ocasionado la furia de los gobernantes que ordenan que el Ejército abra camino desde el Alto aún a costa de disparar directamente contra los bloqueadores. Entonces se tienen cerradas ráfagas de ametralladoras que barren las calles, las plazas y los campos que rodean la ciudad alteña.

Para la mañana del 13 de octubre, se espera o la reanudación de los combates o una tregua que permita un cierto tipo de diálogo.

De todas maneras, los días y las horas de Sánchez Lozada, están contados y sus planes gasíferos antipatrióticos están destruidos, así como todas sus medidas inmediatas que no podrán ser implementadas de ninguna manera. El movimiento aún con grandes pérdidas humanas, ya ha conseguido triunfos morales muy grandes: el gobierno debe saber que no es un chiste aquello de que, para imponer medidas impopulares, tendrá que pasar sobre ríos de sangre.

Es muy importante referirnos a la conducción estratégica del movimiento. Ningún partido político, ni siquiera el MAS, puede atribuirse la dirección del triunfo popular. Ningún líder en particular puede siquiera ostentar el liderato formal de la gran revuelta. Muchísimo menos aquel famoso y tristemente célebre triunvirato de Juan Meléndrez, Mauricio Cori y Braulio Rocha, traidores miserables que lejos de los combates y acciones revolucionarias, confabulaban con Sánchez Lozada para aplacar la revuelta y distorsionarla, en consonancia con su oposición virulenta a la autonomía de la UPEA contra la cual actuaron sistemáticamente.




Finalmente llega el 17 de octubre, día glorioso para la historia de Bolivia, las naciones originarias, la población alteña y los valientes estudiantes universitarios de la UPEA, reforzados por la llegada de miles y miles de campesinos de las provincias paceñas que ya habían cambiado fundamentalmente de objetivos primarios por el supremo de derrocar al gobierno y desfilan triunfantes en un número de por lo menos 200 000, aún antes de la renuncia de Sánchez Lozada. Súbitamente se produce el desenlace esperado. El sátrapa fascista Goni huye vergonzosamente a su refugio en Santa Cruz y finalmente hacia su “patria” Estados Unidos, seguro asilo de todo dictador fascista del mundo derrocado por su pueblo. Por primera vez se ha revocado claramente el mandato de un gobernante burgués elegido “democráticamente”.

Había terminado la batalla de El Alto y el triunfo correspondió, sin duda alguna, a ese generoso y valeroso pueblo alteño y aimara.

Caracterizamos pues las heroicas jornadas de octubre-2003 como el acto democrático más importante de la historia boliviana por la participación activa y militante de la Bolivia profunda, de la Bolivia indígena, de la Bolivia auténtica.


Son pues aquellas gloriosos jornadas revolucionarias del octubre rojo, las que han determinado la iniciación del gran proceso de cambio que vivimos y que después fuera ratificado por procesos electorales del MAS y la hegemonía del compañero Evo Morales. No fue un proceso idílico, ni mucho menos una concesión de las fuerzas tradicionales las que abrieron esta brecha histórica que estamos obligados a ensancharla hasta sus últimas consecuencias.

En este 17 de octubre de 2008, cinco años después, podemos comprobar que el sacrificio de los pueblos de Bolivia no fue en vano y que el compromiso histórico de profundizar el proceso es una necesidad imperiosa en la lucha por la Liberación Nacional y el Socialismo a través del Estado Multinacional de Nueva Democracia.

¡¡Gloria a los caídos del octubre rojo!!
¡¡El Fascismo asesino, no pasara!!


Comisión Política del
PC mlm.

Jorge, Luís Alberto, Jesús, Soraya, Sergio, Griseldo y Carlos.