viernes, 18 de febrero de 2011

Entrevista al economista franco-egipcio Samir Amin


02-2011

Entrevista al economista franco-egipcio Samir Amin

La revolución popular en Egipto Rosa Mussaui L'Humanité


Samir Amin analiza en esta entrevista la encrucijada política y económica en que se halla ahora mismo Egipto.



"Desde su fundación, en 1920, por los británicos y por la monarquía, ese movimiento [los Hermanos Musulmanes] ha desempeñado un papel activo de agente anticomunista, antiprogresista, antidemocrático. Es su razón de ser, y la reivindican. Declaran abiertamente: si ganan unas elecciones, serán las últimas, porque el régimen electoral sería un régimen occidental importado, contrario a la naturaleza islámica.

En ese aspecto, no han cambiado nada. En realidad, el Islam político ha sido siempre sostenido por los EEUU. Durante la guerra contra la Unión Soviética, los EEUU presentaban a los talibanes afganos como a héroes de la libertad. Cuando los talibanes cerraron las escuelas para
chicas que habían creado los comunistas afganos, ¡no faltaron en los EEUU movimientos feministas que explicaban que había que respetar las 'tradiciones' de ese país! Eso revela un doble juego: por un lado, el apoyo; por el otro, la instrumentalización de los excesos
característicos de los fundamentalistas para alimentar el rechazo de los inmigrados y justificar las agresiones militares. Conformado a esa estrategia, el régimen de Mubarak jamás luchó contra el Islam político. Al contrario: lo que hizo fue integrarlo a su sistema
político. "

En los acontecimientos que se desarrollan estos días en Túnez y en Egipto, ¿se trata de simples "revueltas populares", o significan la entrada de esos países en procesos revolucionarios?

Se trata de revueltas sociales potencialmente portadoras de la cristalización de alternativas que podrían llegar a inscribirse a largo plazo en una perspectiva socialista. Por eso el sistema capitalista, el capital de los monopolios dominantes a escala mundial, no puede tolerar el desarrollo de esos movimientos. Movilizará todos los medios de desestabilización posibles, presiones económicas y financieras, hasta la amenaza militar. Apoyará, según las
circunstancias, ya falsas alternativas o fascistizantes, ya la implantación de dictaduras militares. No hay que creer una sola palabra de lo que dice Obama. Obama es Bush, con otro lenguaje. Hay en él una duplicidad permanente. De hecho, en el caso egipcio, los EEUU
sostienen al régimen. Pueden terminar juzgando más útil el sacrificio de Mubarak; pero no renunciarán a salvar lo esencial: el sistema militar y policíaco. Pueden vislumbrar su salvación en una alianza con los Hermanos Musulmanes. De hecho, los dirigentes de los EEUU tienen
en mente el modelo paquistaní, que no es un modelo democrático, sino una combinación entre un poder diz-que-islámico y una dictadura militar. Con todo, en el caso de Egipto, una buena parte de las fuerzas populares movilizadas son perfectamente conscientes de todo
eso. El pueblo egipcio está muy politizado. La historia de Egipto es la de un país que trata de emerger desde comienzo del siglo XIX, que ha sido derrotado por sus propias insuficiencias, pero, sobre todo, por las agresiones exteriores repetidamente sufridas.

Estos alzamientos, ¿son sobre todo cosa de jóvenes precarizados, de licenciados en paro? ¿Cómo lo explica usted?



El Egipto de Nasser disponía de un sistema económico y social ciertamente criticable, pero coherente. Nasser apostó por la industrialización para salir de la especialización internacional
colonial, que confinaba al país en la tarea de exportar algodón. Ese sistema logró asegurar una buena distribución de los ingresos a favor de las clases medias, pero sin pauperizar a las calases populares.


Esta página de la historia egipcia pasó como consecuencia de las agresiones militares de 1956 y 1967, que movilizaron a Israel. Sadat y más aún Mubarak han trabajado para el desmantelamiento del sistema productivo egipcio, substituyéndolo por un sistema de todo punto incoherente, fundado exclusivamente en la búsqueda de rentabilidad.


Las tasas de crecimiento egipcias, supuestamente altas e invariablemente celebradas desde hace 30 años por el Banco Mundial, carecen totalmente de significado. Es polvo en los ojos. El
crecimiento egipcio es muy vulnerable, dependiente del mercado exterior y del flujo de capitales petroleros procedentes de los países rentistas del Golfo. Con la crisis del sistema mundial, esa vulnerabilidad se ha manifestado con un brutal estancamiento. Aquel
crecimiento vino acompañado de un increíble incremento de las desigualdades y de un desempleo espantoso que castiga a la mayoría de los jóvenes. Una situación verdaderamente explosiva, que ha terminado por estallar. Lo que a partir de ahora, y más allá de las iniciales
reivindicaciones de finalización del régimen e instauración de las libertades públicas, va a significar una batalla política.


¿Por qué los Hermanos Musulmanes buscan ahora presentarse como "moderados"?

Porque ese el juego que se les pide ahora. Los Hermanos Musulmanes nunca han sido moderados. No se trata de un movimiento religioso, sino de un movimiento político que se sirve de la religión. Desde su fundación, en 1920, por los británicos y por la monarquía, ese
movimiento ha desempeñado un papel activo de agente anticomunista, antiprogresista, antidemocrático. Es la razón de ser de los Hermanos Musulmanes, y la reivindican. Declaran abiertamente: si ganan unas elecciones, serán las últimas, porque el régimen electoral sería un
régimen occidental importado, contrario a la naturaleza islámica. En ese aspecto, no han cambiado nada. En realidad, el Islam político ha sido siempre sostenido por los EEUU. Durante la guerra contra la Unión Soviética, los EEUU presentaban a los talibanes afganos como a héroes de la libertad. Cuando los talibanes cerraron las escuelas para chicas que habían creado los comunistas afganos, ¡no faltaron en los EEUU movimientos feministas que explicaban que había que respetar las "tradiciones" de ese país! Eso revela un doble juego: por un lado, el
apoyo; por el otro, la instrumentalización de los excesos característicos de los fundamentalistas para alimentar el rechazo de
los inmigrados y justificar las agresiones militares. Conformado a esa estrategia, el régimen de Mubarak jamás luchó contra el Islam político. Al contrario: lo que hizo fue integrarlo a su sistema político.


¿Podría decirse que Mubarak ha subcontratado la sociedad egipcia a los
Hermanos Musulmanes?


¡Absolutamente! Les ha confiado tres instituciones fundamentales: la justicia, la educación y la televisión. Pero el régimen militar quiere conservar para sí mismo la dirección, reivindicada asimismo por los Hermanos Musulmanes. Los EEUU utilizan ese conflicto menor en el seno
de la alianza entre militares e islamistas para asegurarse la docilidad de unos y otros. Lo esencial es que todos aceptan el capitalismo tal cual es. Los Hermanos Musulmanes jamás han pensado seriamente en cambiar las cosas. Por lo demás, durante las grandes huelgas obreras de 2007-2008, sus parlamentarios votaron con el gobierno contra los huelguistas. Frente a las luchas de los campesinos expulsados de sus tierras por los grandes propietarios rentistas, los Hermanos Musulmanes toman partido contra el movimiento campesino. Para ellos, la propiedad privada, la libre empresa y el beneficio son cosas sagradas.


¿Y qué perspectivas tienen para el conjunto del Oriente Medio?


Unas perspectivas harto dóciles. Los Hermanos Musulmanes, como los militares, aceptan la hegemonía de los EEUU en la región y la paz con Israel en los términos actuales. Unos y otros hacen gala de esta complacencia que permite a Israel proseguir la colonización de lo que
resta de Palestina.


Samir Amin. Economista franco-egipcio de renombre internacional, miembro del Consejo Internacional del Fórum Mundial y presidente del Fórum Mundial de las Alternativas

miércoles, 16 de febrero de 2011

ANALISIS POLITICO DE LA INSURRECCIÓN DESARMADA DEL PUEBLO EGIPCIO

12-02-11

Pronunciamiento Político Internacional no. 35.

ANALISIS POLITICO DE LA INSURRECCIÓN DESARMADA DEL PUEBLO EGIPCIO

Los extraordinarios sucesos de los 18 días de la plaza Tahrir de El Cairo en el milenario Egipto, han sido calificados de muchos modos. Se sostiene, a veces que constituyeron una verdadera revolución. Sin embargo, desde el punto de vista político se trató de una heroica e inolvidable insurrección popular y revolucionaria, una rebelión multitudinaria y una insurgencia histórica.

La REVOLUCIÓN, en cambio significa transformaciones profundas de estructuras económicas, políticas, jurídicas e ideológicas que todavía no se advierten y no están presentes en el caso egipcio. La revolución significa sustitución de clases sociales en las cumbres del poder político. Ahora en Egipto se está constituyendo un régimen militar de transición que debe ser estrictamente vigilado por el pueblo para cumplir su interinato y entregar inmediatamente el poder a los verdaderos representantes del pueblo egipcio. La revolución significa en último término la destrucción del régimen capitalista y el comienzo de la construcción socialista.

Han sido estos sucesos inesperados una verdadera insurgencia semi-pacífica porque los más de 3000 muertos y los miles de heridos provocados por la tiranía de Mubarak, los que no representan procesos enteramente pacíficos. Ahora la no intervención masiva del Ejército egipcio se debió al temor de los militares de ser rebasados por las inmensas marejadas humanas que, para reprimirlas hubieran sido necesario derramar mares de sangre popular e impensables reacciones de ira popular. Entonces, prefirió el Ejército, mantener una “neutralidad” hipócrita para salir de los aprietos de sus tanques y sus cañones rodeados por el pueblo.

La mayor debilidad del proceso abierto, efectivamente, es la falta de organización y el carácter multitudinario que es positivo en el primer paso, pero negativo en el curso del mismo. Resulta difícil, en el curso dinámico del proceso conseguir una unidad de acción, empero es imprescindible que las fuerzas populares y revolucionarias, logren unificar medianamente el gran movimiento para darle solidez revolucionaria.

Una de las grandes perspectivas del levantamiento egipcio es su carácter PAN-ARABE, es decir que siendo Egipto el corazón mismo del Mundo Arabe, su influencia tendrá vigencia y se acrecentará desde las columnas de Hércules en el Atlántico y el POLISARIO hasta las ensangrentadas arenas por el imperialismo de Sumeria y la fabulosa Babilonia. Pronto a corto o mediano plazo los demás pueblos del mundo árabe, los pueblos del Yemen y sus experiencias positivas del pasado, los pueblos adormecidos del Golfo y sus jecatos aristocráticos, con el ejemplo tunecino y egipcio, depondrán a sus tiranos ordinarios y reales, y los colocarán contra la pared a pesar del apoyo miserable del Imperio Maldito.

El Mundo Arabe constituirá en el futuro mediano una gran nación unificada por la que soñaron todos sus grandes hombres: LA NACION ARABE.

Junto a ese mundo maravilloso, estarán necesariamente los pueblos hermanos de América Latina desde el Río Bravo hasta la tierra del Fuego con las banderas de Bolívar y el Che.

Igualmente los pueblos del Africa Negra, desde el sediento Sahel Sahariano hasta el Cabo de la Buena Esperanza, se alzarán con los ejemplos y las banderas de Lumumba y Mandela.

Finalmente Asia milenaria con las efigies y las banderas invencibles del Presidente Mao unirán las mesetas desérticas de la Persia iraní hasta el Asia monzónica y las tierras del antiguo Imperio Celeste.

Estos cuatro mundos unidos, como lo soñara nuestro maestro el c. Mao, estrangularan con sus manos (1) y desde los cuatro costados al Imperio Maldito y sus peleles los regímenes europeos de Alemania, Francia y Gran Bretaña, así como a su engendro el Estado forajido de Israel.

¡¡Pueblos del mundo, uníos contra el Imperialismo Yanqui!!

Nota.

1. Cuando un periodista interrogó a Mao asentado en las montañas de Yenan junto a su ejército exhausto después de la Larga Marcha de 11 mil kilómetros, qué hará cuando aparezcan los tanques y blindados de los Ejércitos de Chiang Kai-shek, proporcionados por los Estados Unidos, contestó muy firmemente: LOS DESTROZAREMOS CON NUESTRAS PROPIAS MANOS.


PCmlm-Bolivia